Si tuviera que definir 2ndo año en una sola palabra diría que fue “Gratificante”. Aunque en realidad fue una sucesión de eventos inesperados lo que lo transformo en algo importante. El año partió con 3 hombres menos (2 se fueron a la Usach a estudiar Obstetricia, el otro se cambio a Enfermería en la misma Universidad) aunque se integro un compañero de curso superior así como también se retiraron compañeras (por motivos vocacionales principalmente).
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| Pequeño gran Rector |
Este fue el primer año con un acercamiento real al ambiente clínico y a realmente sentir que es ser Matron/a. Las cátedras aumentaban su complejidad, durante el primer semestre Enfermería General (Con la profe mas maternal que haya conocido), Embriología (un asco de clase en verdad, y el profe más confuso aun. Para que mencionar los Quiz, olvidable), Psicología del Desarrollo (Podría escribir una reseña completa del profe de psicología, pero debo rescatar su sentido del humor, extraño, pero efectivo y su frase típica al final de la clase “Jóvenes, ha sido una hemorragia de Placer”), Fisiología, Salud Publica (un ramo anual, pero con una profe imponente la cual le tengo mucho respeto).
Las clases sucedían con normalidad, se realizaban talleres pre-ingreso hospitalario (fui de los primeros en entrar al Laboratorio de Enfermería), el Laboratorio no fue muy complicado (extracciones de sangre principalmente se realizaban) y es después de mi pasantía donde se rompe el esquema. Sucede que existían irregularidades (Principalmente económicas) en la Universidad vinculadas al Rector y otro tipo de figuras que le acompañaban y que de seguir así probablemente hubieran generado la ruina y cierre o privatización de la Universidad. Por lo tanto todas las carreras decidieron hacer asambleas para discutir el tema y cual debía ser el actuar en aquel momento, lo primero decidido fue hacer marchas, nada fuera de lo común en verdad.
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| La corona lo dice todo. |
Hasta que la situación pasa a mayores y se decide realizar la toma indefinida de la mayoría de las escuelas pertenecientes a la Universidad, en verdad yo no pensaba tomar parte de ello, pero escuchando las charlas en las asambleas de carrera, sentí la necesidad de ser partícipe, debo decir que fui “casi” el único alumno de 2ndo involucrado (unos pocos días me acompañaron compañeras), siendo la mayoría alumnas de 3ro mas compañeros de Enfermería.
La toma fue una de las experiencias que mas valoro de aquel año, me permitió conocer y compartir con muchas personas no solo de la carrera o de la escuela, sino de la Universidad. Participe de todas las marchas (la marcha del pequeño rector gigante), me empape con la lluvia, hice turnos en la noche, me mojo el Guanaco (Carro lanza agua), hicimos peña (con su navegado y su ponche que más se puede pedir), y fui Míster Toma de la escuela (el trasfondo da igual).
La toma se prolongo aproximadamente unos 2 meses, logramos hacer que saliera el rector y comenzar las conversaciones con los diferentes estamentos de la Universidad para llegar a acuerdos en común antes de la entrega de instalaciones. Obviamente estaba agotándome conforme pasaba el tiempo, dormir en la Universidad cansa, pero había que aguantar por lograr los objetivos.
Luego de la toma las clases volvieron a la normalidad, aunque sentía que las cosas eran distintas, conocía a más personas, era habitual que se me acercara alguien desconocido por otros a saludarme, en otras palabras, mi universo se expandió. Las clases se sucedían con normalidad, pero debo admitir que con el Laboratorio de Obstétrica Normal ya me estaba empezando a cuestionar mi permanencia o no (Aunque no era el detonante aun), pero todo salió bien hasta que pase a 3ro.
Creo que me extendí bastante, la próxima entrada no la entregare tan pronto para poder ponerme al día en los estudios, lo único que puedo decir es que 3ro fue el año de las crisis. Espero no haberlos aburrido y nos estamos leyendo.






